Y sangrando los dedos

El pequeño desastre... de mi guitarra

Este texto fue publicado en el foro de Minkowski el 11 de diciembre de 2003. Muchas gracias a todos los que respondieron con mensajes de ánimo.

Todo iba tan bien... ¡Por fin había podido grabar una actuación de Quique en la tele, después de los intentos fallidos con el concierto de Radio 3 y el de M80! Además, Quique había tocado "El pequeño desastre que origino" (perdón, "Te lo dije"), una canción que más o menos había sacado pero al ser con afinación alternativa, es muy conveniente tener una referencia visual. Ya estaba planeando este fin de semana cambiar la afinación de la guitarra y transcribirla, y ya de paso también "Avión en tierra", que usa la misma afinación (como soy un poco vago, estaba esperando a sacar las dos juntas).

Todo iba tan bien... Había visto la entrevista acariciando la guitarra. Cuando acabó "Lo más +", toqué un poco "El pequeño desastre..." (quiero decir, "Te lo dije"). Luego coloqué la guitarra en su sitio en el salón y me fui a vestir para volver al trabajo. Desde la habitación oí un golpe. "¿Qué será?", me pregunté. En seguida pensé en la guitarra: "Se habrá caído otra vez". Fui hasta el salón y allí estaba, en el suelo. Al levantarla, noté la funda, que es blanda, excesivamente deformada. La abrí, y me encontré con la guitarra decapitada: el clavijero se había roto por la mitad y sólo estaba sujeto al cuerpo por unas cuerdas flácidas. Parecía una marioneta rota.

Así ha sido: mi guitarra ha muerto. Lo último que cantó fue "El pequeño desastre..." (quiero decir...). Murió en acto de servicio, se puede decir, por la patria, la única patria que importa: la belleza.

¿Qué hacer? ¿Podrá haber otra guitarra en mi vida? Yo soy un hombre muy fiel: tuve un coche hace doce años, murió de viejo hace diez, y no quiero volver a tener a otro. Esta guitarra me la había prestado mi prima hace once años; con ella aprendí y nunca tuve una historia seria con ninguna otra. (Lo del bajo no le importaba, porque sabía que era otra cosa y porque ya estaba cuando ella llegó.) Pero ¿podré vivir sin guitarra? Y de comprarme una, ¿española?, ¿acústica?, ¿eléctrica...? Antes del pequeño desastre estaba pensando en comprar una eléctrica, tipo Telecaster (pero marca Nisupu), de tercera mano, a un colega, pero sólo como complemento. Necesito una española para tocar bossa, boleros y eso de "Enamorao de la vida, aunque a veces duela...".

Al menos mi garganta lo agradecerá: cada vez soportaba peor los tutes que le metía. Sin guitarra, ya no cantaré. ¿Qué iba a cantar?

¿Quién me va a curar
la guitarra partía?
¿Quién me va a pedir
que nunca la abandone...?

No, claro.

...

La verdad es que no sé si estoy de coña o me lo creo en serio... Bueno, que sepáis que a día de hoy me he quedado sin guitarra y no sé cuándo volveré a tener otra. Imagino que eso tendrá consecuencias para "Y sangrando los dedos". (Uff, recuerdo eso que cantábamos juntos de "la guitarra debajo del brazo..." y se me saltan las lágrimas...)

La convalecencia

En la siguiente foto se puede apreciar el estado en el que quedó la guitarra:

Guitarra rota

Un amigo que la Navidad devolvió a Gijón hizo labores de luthier con Araldit. Aquí se puede observar a la guitarra con bendas (cinta aislante para que el pegamento quedase lo más liso posible):

Guitarra con bendas

Como se puede apreciar, el instrumental usado fue de la más alta tecnología.

La recuperación

En esta foto se pueden observar las cicatrices que han permanecido como un recuerdo tras la operación:

Estado del clavijero tras la intervención

¿Y cómo ha quedado anímicamente? Pues al principio la primeara se me desafinaba en cuanto pasaban 5 minutos y me parecía que ya no sonaba tan bien como antes... aunque probablemente lo que ocurría era que ya no me acordaba de lo mal que yo tocaba. Ahora ya me parece que suena normal y no se desafina.

Guillermo Hoardings
24 de enero de 2003


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